La galería de la Alianza Francesa de Guatemala acoge Existencia Terrenal, la exposición fotográfica que presenta los proyectos finales de los alumnos del Curso Anual de Fotografía 2025.

La muestra no se limita a cerrar un proceso académico: abre un espacio de reflexión donde cada autor asume una posición clara frente a su entorno y a sí mismo.

El público no solo observa un dominio sólido de la técnica —presente en cada serie—, sino que se encuentra con proyectos pensados, editados y expuestos desde una mirada personal. Cada fotógrafo decide qué contar y cómo hacerlo, y convierte la imagen en una extensión de su experiencia.

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Desde el daguerrotipo, la fotografía se definió como un espejo con memoria. Walter Benjamin habló de su aura, esa cualidad difícil de atrapar que distingue a una imagen viva. En Existencia Terrenal, esa aura aparece de forma constante. Aquí, la fotografía actúa como ventana o como espejo. Y cada autor elige desde dónde mira.

Por mencionar algunos proyectos:

Algunas ventanas permiten mirar de afuera hacia adentro, como las vitrinas. El amor tiene muchas formas, de Adrián Cuéllar, funciona de ese modo. El autor reúne y organiza objetos recibidos a lo largo de su vida y construye una tipología cargada de afecto: una verdadera arqueología emocional.

Dicotomía bifocal, de Astrid Rodríguez, devuelve la mirada a quien fotografía. La autora se enfrenta a su propia imagen, la transforma, la ilumina y la presenta como un ejercicio de autorrepresentación consciente. 

En Infancia en movimiento, Samantha Hernández —cuyo proyecto da imagen a la exposición— construye una mirada que se asoma desde la ventana de un jardín. La serie transmite ternura y cuidado: la observación consciente de una madre que acompaña. Pequeños mundos, de Sharon Ávila, también retrata a niños, pero lo hace desde el reconocimiento personal. Al fotografiar a sus hijas y a su sobrino, la autora se observa a sí misma en esas mismas edades.

En Sentimientos encontrados, Santiago Ortiz utiliza el espejo como retrovisor y trae el pasado al presente para dialogar con él.

Cada proyecto expuesto alcanza una calidad propia de una galería internacional. Los autores no buscan el impacto fácil: trabajan desde la experiencia, la coherencia y la honestidad.

Hoy, incluso la inteligencia artificial puede generar imágenes bellas. Pero solo una existencia terrenal permite narrar historias reales, compartir emociones y crear vínculos humanos.

La entrada a la galería es gratuita y la exposición permanecerá abierta hasta el 22 de febrero.

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