¿Debo trabajar de gratis?

¿Debo trabajar de gratis?

Recientemente se llevó a cabo en mi país la segunda edición del evento “Guatemala Romántica” en donde se recibió la visita de varios “Wedding Planners” y Agentes de Viajes del extranjero y por una semana se les dio un tour para mostrarles diferentes locaciones y destinos turísticos para celebrar bodas y lunas de miel.  El objetivo es que ellos luego promuevan el país para dichos propósitos.

En cada lugar que visitaron se les tenía preparado un almuerzo o una cena-fiesta, en donde cada proveedor contribuyó de manera gratuita con sus servicios en la organización y desarrollo del evento.  En lo personal, yo documenté la actividad de cierre en la última noche del viaje.  Las fotos que acompañan este post son de dicha cobertura.

Después de esta introducción, me dirijo ahora al tema que realmente se menciona en el título.  ¿Es recomendable dar mi trabajo o servicio de gratis?  De seguro te has enfrentado más de alguna vez a esta situación.    Y no pretendo dar acá una respuesta exacta o solución única a este dilema.  En realidad,  mi opinión personal es “Depende”,  así como muchas otras cosas en la fotografía.

Bastante seguido escuchamos sobre la recomendación de que nos debemos de valorar a nosotros mismos y a nuestro trabajo. Que nuestro tiempo, ojo fotográfico, habilidades, valen.  Que al trabajar de gratis estamos denigrando la profesión de los fotógrafos o estamos quitándole el ingreso que si hubiera recibido otro colega. Que al regalar nuestro trabajo, este realmente no es apreciado por los demás.  Que seguramente regresarán con uno solamente para que sigamos trabajando de gratis.

Y pues yo estoy completamente de acuerdo con todos los argumentos arriba mencionados.   Así que por esa parte digo que NO debemos de trabajar de gratis.

Por otro lado existen ocasiones en donde puede ser beneficioso el “regalar” nuestro trabajo.  Lo pongo entre comillas, porque para estos casos, creo que la palabra exacta debe de ser “canjear” nuestro trabajo.  Lo que recibamos a cambio por nuestro trabajo no necesariamente puede ser dinero.   Menciono a continuación algunos ejemplos de estas situaciones.

Cuando tu trabajo llegará a una gran audiencia. 

… la cual no te sería posible alcanzar por tus propios medios.  Además hay que evaluar que dentro de esos espectadores, estás 100% seguro que alguno contratará tus servicios y te generará algún ingreso futuro.  Ten cuidado con la famosa frase: “Ayúdanos y te haremos mucha publicidad poniéndote en los créditos.”  Antes de brindar esa ayuda, averigua bien, con todos los detalles, de quiénes verán tu trabajo, a través de qué medios, por cuánto tiempo, en qué lugares, etc.   Incluso podrías manejar una especie de Contrato que deje por escrito estos detalles.

Obtendrás una experiencia única o muestras increíbles para tu portafolio.

Puede ser que al involucrarte en un trabajo o proyecto, logres establecer contactos con otras personas que requerirán tus servicios más adelante.  Es una oportunidad de tener una “entrevista de trabajo” o que te den una “cita” sin realmente solicitarla.  Bien dicen que los mejores negocios muchas veces se cierran en un restaurante o un bar y no dentro de una oficina.  Eso sí, aquí lo que pesará serán tus habilidades interpersonales.   También puedes obtener fotografías únicas que luego podrás mostrar a futuros potenciales clientes o compañías (y que no necesariamente se tiene que enterar que no cobraste por tomar esas fotos…).

Estarás ayudando o dejando un legado para este mundo.

El trabajo de voluntariado o de caridad tiene su recompensa. No todo es dinero en la vida.  Dar es mejor que recibir. Podemos recibir a cambio satisfacciones que nos hagan sentir una mejor persona. Muchos opinan que el verdadero secreto para la felicidad es ayudar a los demás.

En las ocasiones anteriores siempre hay que tener en cuenta cuánto de tu tiempo estás dispuesto a invertir de esta forma, para que luego no se convierta en algo incómodo o no manejable.  Mientras más claro tengas tú mismo y comuniques tus expectativas a los demás todo debería marchar bien.

 

Entonces, ¿debo trabajar de gratis? El secreto del asunto será saber evaluar si lo que estamos recibiendo a cambio vale la pena y eso dependerá finalmente de persona a persona.

 

Por: José Pablo Martínez


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